Distorsión, brillos, barrio y fiesta popular: La estética radical de la chicha y la tecnocumbia en Ecuador.
- cann1983om
- 18 ene
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Por: Carlos A. Narváez
“Yo gozo mejor que el dueño” versa el estribillo de “Así se goza", una canción popular andina que es una sentencia: la fiesta, pese a cualquier circunstancia o crítica, se impone. Y hay ritmos que entran por la ventana y se vuelven himnos en los mercados y los barrios. Canciones que marcan un afecto y una memoria en nuestra gente. En Ecuador, la chicha y la tecnocumbia funcionan así: como entretenimiento, sí, pero también como lenguaje para describir el territorio, la clase, la migración, el deseo de ascenso y derecho al goce.
Pero…lo popular no es lo simplón: es la propia vida
Primero es importante dejar en claro que lo popular no es lo que está directamente relacionado con el pueblo; sino que es aquello que es de fácil acceso, repetible y le da sentido a lo cotidiano, en otras palabras, lo que las personas usan y le dan significado. Por este motivo este tipo de géneros musicales se mantienen al margen del canon de “alta cultura”, que los descalifica por un supuesto “mal gusto”, por su vínculo con la cantina, y en lo más profundo por el racismo y clasismo. Esto crea un estigma al sonido ya que juzga al público que lo baila. Esta incomodidad en el fondo no es musical, se crea una frontera simbólica alrededor de quién es válido para representar a la nación.
Un sonido realmente mestizo.
La tecnocumbia y la chicha son, en la forma más literal y concreta, música mestiza. Y no como discurso social, sino como vida y experiencia: mezcla de lo andino con lo tropical, de lo rural con lo urbano, de lo tradicional con lo electrónico, de lo local con lo global. Sin embargo, esta experiencia de mestizaje no significa que sea una armonía perfecta, por el contrario, es: fricción, negociación y sobre todo creatividad práctica. No hay mejor forma de comprobarlo que en la pista de baile en donde convergen distintos acentos, memoria de familias, soledades, precariedades y aspiraciones, es la forma en que el país se escucha y se reconoce a sí mismo.
De la cumbia al teclado: Una historia de combinaciones
Esta historia incluye un viaje de ida y vuelta. El origen remoto está en la cumbia colombiana allá por los años 40 - 50, que llega al Perú y se mezcla con el huayno andino, dando origen a la chicha peruana. Luego en el Ecuador, el proceso siguió con una tropicalización propia al fusionarse con ritmos nacionales como el sanjuanito, albazo y bomba adquiriendo nuevos matices para el baile.
La tecnocumbia, además, se erige sobre un escenario ya abierto por la música rocolera de los años 70 y 80s. En los festivales rocoleros, las canciones alegres prendían el baile, el drama e iniciaban una catarsis social. Este comportamiento de descargar el peso de la semana y transformarlo en fiesta queda grabado en el ADN tecnocumbiero.
El sonido particular de los ritmos populares
El sonido de estos ritmos musicales puede resumirse en una sola palabra, Tecnología. Sintetizadores y teclados como el centro de la melodía, sumando una percusión electrónica (cajas de ritmo), un bajo eléctrico para dar profundidad junto a un güiro sostiene un pulso insistente (2/4 o 6/8). Es música hecha para mover el cuerpo, no para pedir solemnidad.
En este universo musical sobresale un ícono con nombre y apellido, el Yamaha PSR - 270, el famoso Yamaha 270, conocido en círculos de radios y discotecas como el “chicherito” posee un timbre descrito como chillón, pero es al mismo tiempo dulce, este instrumento se volvió huella del género, popularizado en Quito por agrupaciones como Rock Star bajo el mando de Jaime Toasa. Es un instrumento que creo una marca de sonido, basta que suene para reconocer que se trata tanto de chicha como de tecnocumbia.
Un show lleno de coreografías.
Lo visual en los grupos de tecnocumbia no es sólo adorno, es una declaración estética, el uso de vestuarios brillantes con colores intensos, botas de plataforma son parte de coreografías elaboradas en las que la presencia femenina es la protagonista. En este escenario el cuerpo se vuelve presencia pública y celebración. La fiesta no es solo consumo: es ritual urbano y recomposición del ánimo colectivo.
Letras que se cantan a todo pulmón: migración, desamor y una patria que se lleva en el corazón.
¿Por qué estos ritmos musicales son de tanto agrado? Creo la respuesta más directa es porque se parece a la vida diaria. Las letras cuentan historias de desamor, desprecio social, traición y sobre todo la migración, un tema muy marcado para muchas familias ecuatorianas, que se sienten reflejadas en estas canciones que no olvidan lo que es extrañar a los seres queridos y se convierten en vínculos sostenidos a la distancia y soledades que se vuelven coros. En este sentido la tecnocumbia es como un archivo emocional del país y de su gente. Por eso es que muchos artistas son considerados como los embajadores del sentimiento, además, vienen en la mayoría de los casos del mismo mundo económico que su público, hablan su idioma, y en el show hacen de puente para los ausentes. Artistas como María de los Ángeles encarnan esta dimensión, una estrella popular que reclama que lo nuestro circule sin complejos y que le demos su propio valor.
La fusión continua, el mestizaje como nuevo escenario musical.
La tecnocumbia y la chicha siguen transformándose y ahora se cruzan con otros géneros musicales como el rock, el ska, hip hop y electrónica. lo popular deja de ser “prohibido” y el mestizaje se vuelve firma. Ejemplos: Papaya Dada (chicha contemporánea con raíces rock/hip hop), La Vagancia (cumbia-ska) y la propia La Grupa como puente emblemático. Etc.
Estos ritmos propios del pueblo están ya en todas partes, si incomodó, es porque no son marginales, son espejo del país, es música que visibiliza a la gran mayoría, a quienes trabajan, migran, aman, sufren y necesitan fiesta, son las canciones en las cuales el Ecuador se reconoce.








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